
Aparecen tiburones. Aparecen aguavivas. Alguien habla de una mancha en el agua. Alguien aclara que eso no es marea roja. Dicen que está saliendo mucho pescado. Dicen que el agua está divina. Y que las playas están llenas. Todos miran al mar. Más que nunca, al mar.
Cada verano las costas uruguayas se imponen. Incluso en épocas coronavirícas. Por temas ambientales, económicos o vacacionales, la porción atlántica uruguaya aterriza incluso en las vidas y conversaciones de aquellos que no pueden o quieren tomarse vacaciones en la playa. Así, los temas que refieren al agua cotizan en la bolsa de la atención. Y también los trabajos de quienes, durante todo el año, tratan de proteger este golpeado ecosistema.
En eso está, por ejemplo, la ONG OCC (Organización para la Conservación de Cetáceos) y su campaña Oceanosanos. Su actual coordinador, el biólogo marino Andrés Milessi, ha pasado los últimos días explicando qué sucede con la pesca depredadora de tiburones, con la conservación de determinados peces y con la contaminación del agua por los residuos del covid. Y sobre eso mismo ahonda en el siguiente intercambio: sobre la protección de ciertas áreas marinas indispensables, de los proyectos que elevaron al gobierno y hasta cuáles son esas especies que, en la pescadería, se pueden comprar sin problemas para hacer un consumo responsable de pesca. El océano tiene sus dolencias, en verano se intensifican y Milessi, a continuación, las expone.
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