Para conocer más de los famosos tiburones hablamos con dos especialistas: Juan Martín Cuevas, biólogo experto en condrictios (tiburones y rayas) y coordinador del programa de pesca sostenible que lleva adelante Oceanosanos junto a Wildlife Conservation Society Argentina (WCS); y con Andrés Milessi, biólogo y oceanógrafo experto en pesquerías y modelación ecosistémica.
¿Por qué se dice que un océano sano es uno que tiene muchos tiburones? ¿Qué importancia tienen en las tramas tróficas?
Andrés Milessi: Si se mira a las tramas o redes tróficas desde arriba, los primeros son los grandes tiburones (sardas, gatopardos, bacotas, azules o blancos), estos son los máximos depredadores, solamente superados por orcas, o por el mismo ser humano, que los captura indiscriminadamente. Los tiburones tienen un rol muy importante: el de regular las poblaciones de sus presas, como también el de sus competidores y de sus predadores.
Juan Martín Cuevas: Está estudiado que al remover a los grandes tiburones del ecosistema, estos sufren un desbalance o desequilibrio y se reajustan: crecen en número los que están por debajo, los mesopredadores, como por ejemplo tiburones de menor tamaño y rayas.
¿Qué situaciones se han producido en Uruguay o en la región que muestren esos desajustes?
AM: Se ha demostrado para nuestra zona que las tramas tróficas marinas han cambiado, producto de la pesca excesiva, con la captura secuencial de especies de elevado nivel trófico hacia aquellas de menor nivel, este proceso, denominado “Pescar hacia abajo de las tramas tróficas marinas”, ha sido documentado por Jaureguizar & Milessi (2008) para la zona de pesca argentino-uruguaya con un estudio que englobó los desembarques pesqueros de ambos países en el largo plazo. Lamentablemente, esta situación no se ha revertido, aún cuando existen medidas de manejo por ambos países.
¿Cómo el cambio climático y la acidificación del océano puede afectar a estas especies?
AM: Aún faltan estudios de largo aliento para conocer el efecto que podrían traer como consecuencia en estas especies longevas ya que deben pasar varias generaciones para ver sus impactos. En general, pueden observarse cambios en los patrones de distribución, por el cambio de temperatura del agua de mar. Es decir, por calentamiento o enfriamiento, pueden verse especies que antes no se reportaban. El calentamiento también puede acelerar procesos metabólicos en especies sensibles que pueden generar cambios comportamentales: agua caliente es igual a mayor metabolismo y esto es igual a mayor necesidad de alimento. Esto ha sido indicado como la causa probable del aumento de ataques de tiburones como también la falta de alimento generada por la sobrepesca de sus presas.
JMC: Están apareciendo cambios oceanográficos de gran escala en el Atlántico Sudoccidental como el desplazamiento de la corriente de Brasil hacia el sur. Por más que estos hallazgos son muy recientes y aún resta saber y cuantificar el nivel del impacto sobre el ecosistema marino, seguro que de alguna manera los tiburones se verán afectados de manera directa o indirecta y deberán ajustarse a los cambios como lo vienen haciendo hace 400 millones de años, pero ahora en un período de tiempo mucho más corto.
Entonces ¿son peligrosos para las personas o es mala fama?
JMC: Sin lugar a dudas el cine no los ha ayudado mucho desde el estreno de Tiburón en 1975. Pero es bueno aclarar que los humanos no formamos parte de su dieta. Aunque existen ataques que pueden ser fatales estos se dan generalmente porque nos confunden con alguna presa.
¿De qué se alimentan?
AM: De una gran variedad de ítems alimenticios, desde pequeños caracoles, cangrejos, camarones, poliquetos, peces, otros tiburones hasta lobos y elefantes marinos, tortugas y aves marinas, entre otros. Esto obviamente depende de la especie, como caso particular se puede mencionar al tiburón peregrino, que se alimenta de plancton, huevos y larvas de peces. Además, algunos tiburones poseen canibalismo, es por eso que se observan diferentes áreas de agregación, entre juveniles y adultos, incluso entre machos y hembras, a fin de evitar ser comidos. Son estrategias propias de las especies para regular sus poblaciones.
¿Cuántas especies hay registradas en Uruguay?
AM: Unas 48 especies de tiburones han sido registradas, según Nion et al., (2016), desde el pequeño tiburón cigarro (Squaliolus laticaudus) hasta el gran tiburón peregrino (Cetorhinus maximus) o el mismísimo tiburón blanco (Carcharodon carcharias). Si a estas les agregamos varias de rayas, rayas eléctricas, chuchos, mantarrayas, peces ángel, guitarras y sierras, sobrepasan las cien.
JMC: Muchas de estas especies se comparten con Argentina y Brasil como el gatuzo, cazón, sarda, gatopardo, bacota y las tres especies de angelitos, por solo mencionar algunos tiburones muy conocidos por todos. Hay 126 especies de condrictios endémicos o de distribución restringida para el Atlántico Sudoccidental (entre Brasil, Uruguay y Argentina).
¿Cómo es su reproducción en relación a otros peces?
AM: Si hablamos de tiburones, la mayoría son vivíparos, es decir, además de fecundación interna con procesos de cópula entre machos y hembras, al nacer, los pequeños tiburones presentan las mismas formas que los adultos. En algunos casos, pueden presentarse tiburones que ponen huevos, para luego transformarse en pequeños tiburoncitos. Su fecundidad es baja, lo que le confiere una vulnerabilidad elevada a los impactos de las pesquerías, es decir, la recuperación es lenta.
JMC: Cabe recalcar que paren muy pocas crías en comparación con los eventos de puesta de los peces óseos y esto los torna extremadamente vulnerables a eventos de mal manejo pesquero. Los tiburones tienen un rango que de número de crías pueden ir de dos a casi cien crías por parto en comparación con los millones de huevos que pueden dejar los peces con hueso. Por ejemplo, una sarda deja solo dos crías cada dos años mientras que una brótola puede poner hasta ocho millones de huevos.
«Una sarda deja solo dos crías cada dos años mientras que una brótola puede poner hasta ocho millones de huevos»
Juan Martín Cuevas
¿Qué tiempo necesitan para llegar a su adultez y qué impacto puede tener si no les damos ese lapso?
AM: El tiempo que puede necesitar un tiburón para llegar a la edad o talla de primera madurez difiere de la especie. Pequeños tiburones como el gatuzo alcanzan su primera madurez a los tres, cuatro años. Esta edad puede aumentar en tiburones como el angelito (siete u ocho años) y para el tiburón de Groenlandia (150 años). Obviamente, que la pesca de manera excesiva, en las poblaciones de tiburones y rayas, antes de que alcancen al menos una vez su reproducción, se verán altamente afectadas, aunada a su lenta reproducción. También hay que aclarar que la fecundidad (tamaño y número de crías) aumenta con el tamaño corporal de la madre, esto significa que si capturamos hembras más grandes, afectará aún más el tamaño poblacional. Por lo tanto, es aconsejable no capturar tiburones en sus épocas de parición y reproducción, como también liberar aquellas hembras de gran tamaño que permitirán la parición de un número mayor de crías.
JMC: Usando otros ejemplos locales, una corvina puede tardar hasta tres años para empezar a reproducirse anualmente mientras que a un cazón le puede llevar hasta 17 y podrá hacerlo solo cada tres años. Y si a esto le sumamos una veintena de crías para esta especie de tiburón, se vuelve clave y toma una importancia superlativa identificar sitios de parto y de agregación entre machos y hembras para reproducirse. Luego hay que protegerlos y monitorearlos para poder manejarlos de forma eficiente y efectiva, parados sobre información científica.
«Es aconsejable no capturar tiburones en sus épocas de parición y reproducción, como también liberar aquellas hembras de gran tamaño que permitirán la parición de un número mayor de crías»
Andrés Milessi
¿Cuánto llegan a vivir?
AM: Depende de la especie, desde pocos años hasta varias decenas de años. El gatuzo por ejemplo alcanza una edad máxima de 25 años (Hozbor et al., 2010).
JMC: Inclusive se estima que el tiburón de Groenlandia puede vivir 400 años, pero es un extremo. Entre los nuestros el cazón puede alcanzar los 24 años en la población compartida con Argentina y Brasil, pero se estima que puede llegar a los 60 años en las aguas de Australia y Nueva Zelanda.
¿Dónde están?
AM: En nuestro país, la mayoría se encuentran en aguas del Río de la Plata y del Océano Atlántico. Desde la costa hasta aguas muy profundas, siempre podremos encontrar a algún tiburón. En cuanto a rayas solamente existen hasta el día de hoy tres especies de río, aunque aún resta por investigar si existen al menos tres especies más. Cabe señalar que poseemos una de las rayas de río más grandes a nivel mundial, Potamotrygon brachyura, con ejemplares de hasta 180kg de peso.
¿Cuál es su situación actual y específicamente qué rol cumplen en la zona?
JMC: Los tiburones, junto con rayas, chuchos y quimeras (peces elefante) forman parte del grupo de peces con cartílago (condrictios) en lugar de hueso. Este grupo comparte una serie de características que los tornan extremadamente frágiles y vulnerables como ser un crecimiento lento, tardar muchos años en poder reproducirse y dejar pocas crías. Su principal amenaza en Uruguay y en el mundo hoy (más del 90%) es el mal manejo pesquero o excesivo, seguido por la contaminación y la destrucción del hábitat. En un informe reciente donde se evaluaron 35 especies del Mar Patagónico y áreas de influencia (incluido todo Uruguay) se registró que el 57% de especies de condrictios están bajo alguna categoría de amenaza de extinción. En este sentido, ocho especies están en una situación crítica, como son el gatuzo, el cazón y la sarda (Cuevas et al., 2020).
AM: Se llegó al mismo resultado en un estudio reciente (Grupo de Trabajo de Condrictios, 2017) donde se analizó la productividad y vulnerabilidad de sus poblaciones, donde además las guitarras y rayas presentaron alta vulnerabilidad.
¿Cuándo fueron fundamentales los tiburones en nuestra historia?
AM: Durante y luego de la II Guerra Mundial, la escasez de proteínas, y particularmente la Vitamina A, abundante en los hígados de los tiburones, generó un mercado sumamente rentable, que llevó casi a la extinción de varias especies de tiburones; en nuestras aguas, el cazón vitamínico (Galeorhinus galeus) experimentó la primera sobreexplotación (Nion, 1999). En años recientes el gran consumo de aletas de tiburón por una sopa que es delicatessen en Oriente ha generado una presión muy fuerte de pesca sobre los grandes tiburones. También el mercado de cartílago y una cada vez más peligrosa relación de la búsqueda de la cura del COVID-19 con squaleno, un producto derivado de los tiburones, lamentablemente, los pone nuevamente en una situación particularmente desventajosa.
¿La industria nacional los pesca? ¿Hay barcos extranjeros que vengan en su búsqueda?
AM: Sí, obviamente, la pesca industrial como la artesanal como también la deportiva, captura varias especies de tiburones y rayas, pudiendo observarse en los mercados en diversas formas, lomitos de atún (gatuzo), angelito, cazón, entre otros. Otras flotas extranjeras como ser algunos barcos de Brasil, pescan en nuestras aguas, como así de otras nacionalidades (por ejemplo China), lo hacen en nuestra zona económica exclusiva o en aguas internacionales adyacentes sin ningún tipo de control o medidas de regulación.
JMC: Si bien Uruguay no es un país importante en términos de volúmenes de desembarco de condrictios (menos de 7.600 toneladas anuales de captura en promedio) igualmente es uno de los principales exportadores de aletas de tiburón y es el tercer importador mundial de carne de tiburón, sin contar aletas (Okes & Sant, 2019). Esto lo posiciona como uno de los principales actores de este comercio en la región y en el mundo.
La búsqueda de la cura del COVID-19 con squaleno -un producto derivado de los tiburones- lamentablemente, los pone nuevamente en una situación particularmente desventajosa.
Andrés Milessi
¿Qué se hace o podemos hacer para prevenir su pesca indiscriminada?
JMC: Hemos iniciado a fines del año pasado en el departamento de Rocha un programa de pesca sostenible de pequeña escala en conjunto entre Oceanosanos y WCS para disminuir la presión de pesca sobre especies endémicas de tiburones amenazadas de extinción. Este programa se basa en tres pilares de sostenibilidad: ambiental, económica y social. La idea central es pescar especies de mayor valor comercial con una elevada selectividad, y para esto se utilizan nasas o jaulas circulares que permiten hacer capturas de peces óseos como brótolas que a su vez se suben vivas a la embarcación. Esta técnica milenaria de pesca tiene otros beneficios para los pescadores y es que no interactúa con leones marinos, evitando gastos por rotura, como pasa con las redes de espera o palangres. Además también se evita la captura incidental de delfines y tortugas. En pocas palabras, todos ganan, los pescadores, los tiburones y el océano.
AM: A su vez, se han implementado medidas de manejo que tienen como objetivo la conservación de estas especies tan importantes del ecosistema. En ese sentido, se empiezan a plantear reservas marinas, las cuales permitirán (en el mejor de los casos) en el mediano y largo plazo, la recuperación de algunas de las poblaciones de condrictios en nuestras aguas.
«Uruguay es uno de los principales exportadores de aletas de tiburón y es el tercer importador mundial de carne de tiburón, sin contar aletas. Esto lo posiciona como uno de los principales actores de este comercio en la región y en el mundo»
Juan Martín Cuevas